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Receta de picarones chilenos con chancaca

Receta de picarones chilenos en almibar de chancaca

Receta de picarones chilenos con chancaca

Una muy popular receta chilena, los picarones con chancaca son un postre ideal para los días de invierno, para disfrutar a cualquier hora, reponedores, dulces y calentitos compartiendo en familia.

¿Cómo hacer picarones chilenos de la abuela?

Los picarones chilenos son una receta tradicional de masa dulce frita, que luego es bañada en un delicioso almíbar de chancaca saborizado con cáscara de naranja, canela y clavos de olor.

Información Nutricional

Categoría: Postres Típicos
Cocina: Chilena
Calorías: 450
Preparación: 45 minutos
Cocción: 60 minutos
Raciones: 8 personas

Receta de picarones chilenos con chancaca

Ingredientes

1. Masa picarones

  • 500 g de harina
  • 250 g de zapallo molido
  • 200 ml de leche
  • 6 cucharadas de azúcar
  • 2 cucharaditas de polvos de hornear
  • 2 cucharaditas de ralladura de limón
  • Aceite vegetal para freír
  • Azúcar flor

2. Almíbar de chancaca

  • 500 g de chancaca trozada
  • 200 g de azúcar
  • 2 cucharaditas de maicena
  • 2 trozos de cáscara de naranja
  • 1 ramitas de canela
  • 1 clavos de olor
  • 1 litro de agua

Preparación

1. Masa picarones

  • 1. En un bol grande añadir el zapallo cocido y molido, cernir el harina y los polvos de hornear, añadir la ralladura de limón, el azúcar y la leche, mezclar e incorporar todos los ingredientes hasta formar una masa semi-liquida y homogénea.
  • 2. En una olla grande o sartén profundo añadir suficiente aceite y calentar a 160°C (320°F).
  • 3. Humedecer las manos y coger un poco de la mezcla de zapallo amasando suavemente y dándole a los picarones una forma redonda tipo dona, incorporando más harina si fuera necesario. Existen también moldes con la forma deseada que pueden ser utilizados sin problemas.
  • 4. Una vez formados los picarones, introducirlos cuidadosamente en el aceite caliente sin que se superpongan y freír unos minutos hasta dorar por ambos lados. Estilar en papel absorbente y reservar tibios.

2. Almíbar de chancaca

  • 1. En una olla mediana añadir el agua, la chancaca desmenuzada, el azúcar, la canela, los clavos de olor, la cáscara de naranja, hervir a fuego medio y revolver constantemente hasta disolver e integrar los ingredientes.
  • 2. Agregar finalmente la maicena disuelta en un poco de agua y mantener la cocción a fuego bajo hasta espesar ligeramente.

Presentación de los picarones

  • 1. Servir los picarones inmediatamente, calientes, bañados en el almíbar de chancaca y/o espolvoreados con azúcar flor.

¿Qué es la chancaca?

La chancaca, tapien conocida como panela, rapadura o piloncillo entre otros términos, es un dulce típico de la gastronomía de América del Sur y Asia, elaborada a partir del caldo, jarabe o jugo no destilado de la caña de azúcar.

Historia de los picarones

Los picarones son una preparación fruto de la influencia de la cocina española asociada a los buñuelos, sobre una masa de base con camote y zapallo de la cocina inca, un híbrido que incorporó de los europeos la harina de trigo y azúcar, la técnica de la cocción frita y su clásica forma de dona, que luego se traspasó de generación en generación sobre todo entre las cocineras de las familias afrodescendientes de Perú en Lima y se luego expandió en la época de la Colonia hacia otros países como Bolivia (conocidos como buñuelos bolivianos) y Chile, en donde se adaptó y evolucionó en base a ingredientes locales.

Picarones chilenos

El registro más más antiguo sobre los picarones en Chile quedó registrado por compositor y político José Zapiola Cortés, quien describió en sus memorias «Recuerdos de treinta años (1810-1840)» que durante la administración del gobernador Francisco Antonio García Carrasco, los picarones eran uno de las comidas típicas que se vendían en la Plaza de Armas santiaguina.

La Plaza de Armas no estaba empedrada. La Plaza de Abasto, galpón inmundo, sobre todo en el invierno, estaba en el costado oriente. El resto de la plaza hasta la pila, que ocupaba el mismo lugar que ahora, pero de donde ha emigrado el rollo, su inseparable compañero, hace más de treinta años; el resto de la plaza hasta la pila, decimos, estaba ocupado por los vendedores de mote, picarones, huesillos, etc., etc., i por los caballos de los carniceros (sic).

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